ENTREVISTA RICARDO ESPALTER

 

 

"Yo jamás soñé que a esta edad me quedaría sin trabajo. Este es un país en el cual no te reconocen nada".

Este confeso hincha de Rampla está cerca de los 77 años de edad y su sentido del humor sigue siendo el mismo y se ríe de su ya mitológica falta de memoria. Rodeado de sus varios premios Tabaré y de un Martín Fierro que se vuelve notorio en su vitrina de cristal, enfrenta la dura realidad de verse de cara al abismo de la desocupación, al tiempo que demuestra su enojo por las políticas oficiales respecto a la cultura.
Además, como artista ha sabido defender con dignidad causas tan justas como perdidas: recordemos los problemas que debió superar después de su adhesión al voto verde. Guarda el recuerdo de los amigos, los Enrique Almada, los Zelmar Michelini, con el mismo cariño con el que atesora un autógrafo de Pablo Neruda. Su biblioteca rebosa de libros de arte. Picasso y Dalí son llamativamente nombres muy repetidos.

--¿Como los trató Argentina?
--Yo diría que nos fue muy bien, no tanto en lo económico porque no nos pagaban tanto, pero en lo artístico la rompimos. Con Telecataplum estábamos 30 años adelantados, a pesar de que algunos "críticos" nos tildaban de intelectuales. Bueno, un crítico de Búsqueda una vez me preguntó si es verdad que yo había hecho teatro (risas).

--La apuesta al momento de hacer humor hoy es otra.
--Pasa que todo está influenciado por el "modelo Tinelli". Ese estilo fue pisando cada vez más terreno firme sin que nadie le dijera nada y ya está institucionalizado. Cuando llegan a decir "la puta que te parió" sin que les digan nada, ya no lo pueden parar. Nosotros siempre hemos tenido un humor muy diferente al argentino. El problema de ellos es que jamás pudieron igualarnos. Parece que sólo saben agarrar a una vieja en la calle y reírse de ella o reventarle el auto a alguien y después le regalan uno. Se murió la creatividad.

--¿Olmedo fue el último grande del humor argentino?
--Sin duda.

--¿Y Porcel?
--Era más sucio. Yo trabajé seis meses con él hasta el momento en que me hicieron una zancadilla. Reconozco que él nos respetaba mucho, siempre fue un gran admirador de lo que hacíamos, pero tenía sus mañas. Por ejemplo, una vez hacíamos un sketch en el que Porcel era un coctelero y Chico Novarro, Javier Portales y yo hacíamos de clientes. Portales, que era un hijo de su madre, sabiendo de que yo no tenía memoria, me cambia el libreto y me pide que le recite una parte del poema de Machado, "Caminante no hay camino". Yo le digo que con mucho gusto y se lo recité en ruso. Y con eso se murieron, se murieron, no lo podían creer. Cuando terminamos lo tuvimos que hacer de nuevo porque teníamos prohibido ser más cómicos que Porcel. Fue una época gloriosa. En un momento, en plena calle Corrientes, estaban mis carteles encabezando el teatro de revistas y a dos cuadras otro cartel anunciando la película de Toto Pan y Agua y fui incapaz de sacarle una foto.

--¿De dónde viene ese bajo perfil?
--Los uruguayos somos diferentes. Sabemos que lo podemos hacer mejor pero no nos gusta demostrar nada. Los grandes en serio son los más humildes.

--¿No te cansa esto de ser un personaje público y tener que luchar con el estereotipo?
--Me cansa la vida diaria. Yo no tengo vida propia, si veo gente en la acera cruzo para el otro lado. Si voy a un restaurante enseguida percibo el cuchicheo de la gente señalándome. Yo no salgo a ningún lado. Estoy siempre acá o en la casa de mis hijos, no tengo vida social. Rompo todas las invitaciones que me llegan. Como que nos hemos contagiado de Buenos Aires, con esa facilidad que tenemos para agarrar todo lo malo que nos viene.

--¿Que mirás en la televisión?
--Recién estaba viendo un documental de la National Geographic. Me gusta ese tipo de cosas o alguna buena película. Pero no todo es televisión. Yo me levanto a las seis de la mañana, como todo buen viejo y escucho mucha radio. Escucho casi todos los programas periodísticos y los de fútbol. Son las cosas que me interesan, la política y el fútbol. A la tarde leo y a la tardecita hago zapping. Pero no veo noticieros porque me ponen muy triste, no me banco las malas noticias. Además, el tipo que da las noticias presenta algo y enseguida aparece otro tipo diciendo lo mismo que dijo él. ¿Porque hacen eso, repetir las noticias?

--¿Cómo catalogarías a la televisión uruguaya de hoy?
--Es mala. Me parece que el Ministerio de Educación debería intervenir y determinar que algunos programas deberían pasarse después de la medianoche. ¿Esto es lo que nos traen? Acá no hay nadie que diga nada sobre eso. No digo que saquen los programas, porque es darle pasto a las fieras.

--En su momento te comprometiste públicamente con el Voto Verde. Lo hiciste a pesar de los posibles problemas que te pudiera atraer.
--Me llamaron y me preguntaron si estaba dispuesto a hacerlo. Les dije que sí porque yo fui muy amigo de Zelmar Michelini y me parecía una causa justa. Una vez estábamos con el Quique Almada en Buenos Aires y nos encontramos con un periodista uruguayo que venía de ver el cuerpo de Zelmar y nos pusimos a llorar. De eso no me pude olvidar jamás y acepté hacerlo. Después me la tuve que bancar. Me llamaban los "muchachos" y me advertían que me iban a matar. Amenazaban a mi familia. Le decían a mi hija que a mí me limpiaban en cualquier momento. Fue muy duro.

--¿Lo harías de nuevo?
--Sin duda. Si la causa es justa lo hago de nuevo. A mí me molesta la injusticia. Yo no tengo partido, yo voy al hombre. No puedo entender cómo es posible que si un legislador no está de acuerdo con determinada cosa, igual levanta la mano para votar. Si yo me la jugué, jugátela vos también. Está todo muy bravo.

--¿Cómo percibís la situación en el país?
--Yo jamás soñé que a esta edad me quedaría sin trabajo. Este es un país en el cual no te reconocen nada, donde no se le tiene cariño por nada. Hace poco me llegaron unas invitaciones del Parlamento y de la Junta para festejar los ochenta años de China Zorrilla y las tiré. Fijate que China hace cincuenta años que se está vendiendo ella misma, sin ayuda. Esto es muy ingrato. Además, nosotros nos quedamos acá, nos bancamos las malas. Pero el país está muy mal. Es bravo llegar a mi edad y pensar en que voy a vivir de la ayuda de mis hijos. Yo pasé a la bolsa de trabajo.

--¿Cómo viviste el fenómeno de Pinchinatti?
--Fue una locura. Una vez íbamos haciendo la caravana de Pinchinatti y no nos dimos cuenta de que atrás nuestro venía una caravana del Frente y no sabés lo que fue. En mi casa tuve a ocho sicólogos interesados en saber a qué se debía el fenómeno y concluyeron que hay una enorme desilusión con los políticos y apareció un tipo, padre de familia, honrado, y se generó todo el asunto. Llenábamos las plazas, venía gente del Interior con pancartas. En los discursos, siempre metía una mía. Me las arreglaba para decir que "cuando sea Presidente, esta plaza volverá a ser lo que fue. Va a estar iluminada, no habrá ladrones, la gente estará contenta. Cuando la gente está feliz no roba. Y además voy a solucionar el problema de las sirvientas que trabajan en Punta del Este y después los patrones se van sin pagarles" y la gente se moría. Cuando llegaba al canal enseguida me llamaban "de arriba" y me decían de todo: "Vos estás loco, cómo vas a decir eso, cómo te vas a meter con eso..." y yo ponía cara de desgraciado.

--¿Cómo procesás el hecho de que te llamen para decirte que no podés trabajar más?
--Es algo muy triste. Nosotros estábamos muy metidos en la gente, diría que era muy uruguayo. Nos dijeron que traerían algún enlatado, que siempre es más barato. Lo peor es que acá al actor no lo consideran. Para los políticos no existimos, se acuerdan cuando hay que hacerle algún homenaje a alguien. No se fomenta el trabajo. Por otro lado están utilizando mucha gente que viene del carnaval, sólo porque les tiran unas moneditas. Claro que para esos pibes es importante, pero la televisión no es lo mismo y a alguien que viene del tablado hay que pulirlo. Ahora parece que vamos a salir en un programa que se emitiría tres veces por semana. Todo está en el aire. Creo que ya firmaron Luis Orpi, Bananita González y Graciela Rodríguez.

--¿Qué le dirías a un actor que está comenzando?
--Que se va a morir de hambre. *